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Mensaje de la Presidencia de Área
 
 

 

La Virtud de la Perseverancia
 
dehoyos
Tanto en éste como en todos los tiempos difíciles, la reflexión parece venir en nuestra ayuda de forma natural, dándonos la gran oportunidad de hacernos preguntas de valor; ¿Qué cosas, que ya he mejorado, debo mantener? y, ¿De qué cosas aún debo despojarme para ser mejor?[i], ¿Qué más debo hacer para perseverar hasta el fin?
Cada debilidad que vencemos, cada virtud que adquirimos, cada día que logramos mantenernos fieles a los principios del evangelio restaurado; se suman para consolidar “un potente cambio en nuestro corazón” y llegan a ser un elemento más de nuestro disposición de “hacer lo bueno continuamente”. Es así que día a día, recibimos del poder redentor del Señor Jesucristo. Confiemos en las palabras del presidente Spencer W. Kimball quien dijo: “Dios magnifica el esfuerzo de los diligentes”.
Sin duda, el más valioso deseo de todo miembro de ésta iglesia, es decir, de todo santo de los últimos días que está empeñado en perseverar hasta el fin; es finalmente oír las esperadas y deseadas palabras de aprobación: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor[ii].
Y ciertamente así sucederá con todo aquel que no se desanime, y que tampoco se subestime, pensando que es tan poco lo que puede hacer ante la monumental tarea de edificar el reino de Dios en esta dispensación de los últimos días. Porque ciertamente vivimos en la “Dispensación del cumplimiento de los tiempos”. Dispensación en la que Dios “juntará todas las cosas en Cristo”[iii].
Ya que vivimos un tiempo caracterizado también por una gran y compleja adversidad, llega a ser común, que algunos de nosotros lleguemos a pensar que quizá nuestra contribución sea tan insignificante ante la enorme oposición a los principios verdaderos y ante las atractivas filosofías del mundo actual; que no vale la pena seguir ofreciéndola, porque al fin y al cabo; nadie la notará y pasará inadvertida. Pero no debemos olvidar que el Señor está al cabeza de esta obra, y que, a través de sus siervos ha dicho:“…y no hay nada que el Señor tu Dios disponga  en su corazón hacer que él no haga.” [iv] . Y también ha prometido: “Porque he aquí, bendeciré con poderosa bendición
a todos los que obraren en mi viña…[v]
 
Algunos de los más valiosos y amorosos consejos y muchas de las palabras de fortaleza que más necesitamos, sólo pueden ser recibidos por medio de una dedicada lectura de las escrituras. Es a través de ellas que el Señor ha dispuesto que encontremos tesoros escondidos de gran valor, para que todo miembro fiel de su Iglesia pueda sobrellevar las pruebas de ésta vida, y llegue a saber que es el Señor quien lo ha sostenido al pasar por ellas.
Es muy importante darnos cuenta que todos los fieles santos son de gran valía, y que la verdadera riqueza de esta iglesia; es la suma de sus testimonios y su servicio. Una vez que estamos dispuestos a servir, el Señor nos ayuda a convertir nuestras debilidades en fortalezas[vi].
Se cuenta de San Francisco de Asís (1182—1226) que cierto día, se le acercaron unos hombres y le preguntaron cómo hacía para realizar una obra tan grande para Dios. Francisco, que había instituido una regla que exigía pobreza, castidad y obediencia, y hacía hincapié en la predicación y el cuidado de los enfermos, respondió sonriendo:
Es muy sencillo. Un día, Dios les dijo a Sus ángeles que fueran a la Tierra y buscaran a un hombre que pudiera realizar una gran obra para Él. Los ángeles cumplieron las instrucciones y volvieron poco después. Habían encontrado a un hombre que reunía todos los requisitos. Tenía mucha experiencia y amplios conocimientos.
Dios rechazó al que habían elegido. Le pareció que aquel hombre era excesivamente capaz, y dijo a los ángeles: "Se atribuirá todo el mérito a sí mismo, y la gente pensará que hizo la obra porque era muy competente".
     Francisco prosiguió:
Luego, Dios mandó a los ángeles que buscaran a un hombre insignificante. Por mucho que buscaban, siempre volvían con un hombre que no servía. Finalmente, el Señor les dijo que buscaran a un hombre despreciado que no valiera nada a los ojos del mundo.
Por fin, los ángeles encontraron a un hombre que no era nada a los ojos de la gente. Dijo el Señor Dios: "Este es el que quiero. Es tan poca cosa y tan débil que todos comprenderán al verlo que jamás llevaría a cabo la obra por su propia capacidad. Me darán toda la honra a Mí".
     Francisco miró con seriedad a los hombres por un momento, y añadió:
     Ese hombre soy yo[vii].  
         
Dios busca a los débiles y sencillos, aquellos que perseveran a fin de  manifestar su poder en ellos. Serán siervos útiles, porque saben que su capacidad está en Jesucristo. No olvidemos que Dios se vale de personas como nosotros, y de gente imperfecta para realizar Su perfecta obra de amor. Muchas veces Él se asoma en nuestra debilidad y la convierte en fortaleza, se sirve de hombres y mujeres pequeños para realizar Sus grandes obras. Recordemos que cada uno de nosotros, puede ser un instrumento en las manos del Señor para realizar muchas cosas pequeñas y grandes[viii], y que él ciertamente ha restaurado el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia, para “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moi. 1:39).      
Una de las más grandes bendiciones de la Iglesia restaurada del Señor Jesucristo, es la oportunidad que da a cada miembro de dar servicio voluntario, es decir, el servicio por medio de llamamientos. Y realmente no importa el tipo de servicio al que hayamos sido llamados a rendir. Tal como el presidente J. Ruben Clark dijo: “Lo que importa, no es dónde; sino cómo servimos.”. Y el presidente David O. McKay dijo: “El llamamiento que tiene más valor en la vida…es aquel en el que el hombre puede prestar mejor servicio a su prójimo[ix] Es por medio del servicio, que refinamos nuestra perseverancia.   
Oremos por que nuestra fe, esperanza y caridad se hagan manifiestos en nuestro servicio a los demás, y especialmente dentro de los muros de nuestro propio hogar.
 
 Elder Benjamín De Hoyos Estrada
 
 


[i]    Mosiah 3:19
[ii]   Mateo 25:21  
[iii] Efesios 1:10
[iv] Abraham 3:17
[v]   Doctrina y Convenios, Sección 21:9
[vi]   Eter 12:27
[vii] El que Dios Eligió, citado de La “Familia Internacional”.
[viii]   Doctrina y Convenios, Sección 64: 33
[ix]   Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, David O. McKay. Pág. 203.

 

Family at a Meetinghouse

 LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS

PRESIDENCIA DE ÁREA MÉXICO
FUENTE DE PIRÁMIDES 1 PISO 11. LOMAS DE TECAMACHALCO, NAUCALPAN, ESTADO DE MÉXICO, 53950
 
Octubre 12, 2009
 
A: Setenta de Área, Presidentes de Estaca y Distrito, Presidentes de Misión, Obispos, Presidentes de Rama y miembros de la Iglesia
 
Ref: Re-dedicación al Señor
 
 
Nuestros Queridos Hermanos:
 
Vivimos en los tiempos peligrosos predichos por los profetas de la antigüedad. Cada día enfrentamos tentaciones y situaciones que ponen en peligro nuestras vidas espirituales así como nuestro bienestar físico y económico. Escuchamos, vemos y aún somos víctimas de violencia, robos, asaltos, secuestros, extorsiones y amenazas. Nuestros hijos y nosotros mismos estamos expuestos a pornografía de todo tipo, música no apropiada, deshonestidad, abusos de inmodestia y lenguaje no apropiado.
Todo esto nos causa angustia y preocupación. Queremos seguridad, tranquilidad y protección para nosotros mismos y para nuestras familias. Nos hemos dado cuenta de que lo que buscamos no puede ser proveído por ningún gobierno, por ningún hombre o grupo de hombres. Ellos no tienen el poder para otorgar lo que buscamos. Hay sólo una fuente segura de lo que buscamos y es Nuestro Señor Jesucristo. Él sí tiene el poder y también el deseo de otorgar lo que tanto anhelamos tener.
Para ello, tenemos que tornar nuestros corazones a Él y re-dedicarnos a ser más obedientes a sus mandamientos y más valientes en su obra. Al hacerlo, se cumplirá lo que se dijo en días antiguos; “No temáis ni os amedrentéis…porque no es vuestra la batalla, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15).
Después de mucha oración, en el documento anexo, hemos preparado, unas recomendaciones específicas para continuar o empezar el proceso de arrepentimiento, obediencia y santificación. Sabemos que si cada miembro y cada familia implementa las medidas recomendadas, el Señor responderá con la seguridad, la paz, la tranquilidad y aún la prosperidad que todos anhelamos y que sólo Él puede dar.
 
Sinceramente,
 
Presidencia de Área México
 
 
Favor de leer esta carta en una reunión sacramental en el mes de Octubre y hacerla llegar con el documento anexo a cada miembro o familia del barrio/rama.
 
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Como presidencia de área, les invitamos a participar con los más de un millón de miembros de la Iglesia por toda la República Mexicana a continuar o empezar el proceso de poner nuestra fe, nuestra confianza y nuestra esperanza en el Señor.
 
1. Les invitamos a asistir con mayor frecuencia al templo. Si ya están asistiendo una vez al mes, asistan con mayor frecuencia. Si tienen una recomendación vigente, pero hace tiempo que no asisten, vayan ya, no dejen de ir. Si no tienen una recomendación vigente, pongan sus vidas en orden y hablen con su obispo para obtener una—luego vayan al templo con toda la frecuencia posible. Si gozan de buena salud y están en posibilidades de dedicar parte de un día a la semana en la casa del Señor, expresen a su obispo sus deseos de servir en el templo.
 
Todos decimos que queremos vivir con Nuestro Padre Celestial después de esta vida. Él tiene su casa aquí en esta tierra—doce de ellas en México. Si no hacemos todo el esfuerzo posible para visitarlo en Su casa aquí con toda la frecuencia posible, ¿cómo podemos decir, o aún esperar, vivir con Él en su casa en las eternidades?
 
2. Les invitamos a estudiar las escrituras, como familia e individualmente, cada día hasta que llegue a ser un hábito. También les invitamos a empezar a leer el Libro de Mormón y terminarlo antes de la conferencia general en Abril del 2010. Al lograrlo, el espíritu de ese libro penetrará sus corazones y sus hogares y gozarán de mayor paz, amor, y tranquilidad. Sus hogares serán un refugio de las tentaciones y los peligros del mundo.
 
 
3. Les invitamos a orar, como familia e individualmente, cada mañana y cada noche y con mayor fervor. Oren para que sus hijos sean protegidos de todos los males que están alrededor de ellos; oren por la guía y la dirección del Espíritu Santo; oren por tener la sabiduría y los dones del Espíritu que de seguro necesitarán para evitar y transitar por todos los peligros y las tentaciones de este mundo. El Señor ha prometido, “y cualquier cosa que pidáis al Padre en mi nombre, si es justo, creyendo que recibiréis, he aquí, os será concedida” (3 Nefi 18:20).
 
 
4. Les invitamos a unirse con nosotros en ayunos especiales el primer domingo de los meses de Noviembre, Diciembre y Enero. Los propósitos específicos para estos ayunos son los siguientes:
a. Que los oficiales del gobierno del país tengan la sabiduría de tomar las decisiones correctas y apropiadas para el bienestar y la protección de la población de México.
 
b. Que los miembros de la Iglesia tengan el deseo de ser obedientes a todos los mandamientos de Dios y que tengan la determinación de cambiar sus vidas y dedicarlas totalmente al Señor, recibiendo así la guía, la dirección y la protección del Espíritu Santo en sus vidas diarias.
 
 
 
5. Les invitamos a que sientan en sus corazones un deseo de compartir lo que tienen con aquellos que tienen menos. Que esos deseos se conviertan en donaciones generosas de ofrendas cada primer domingo del mes. Como bien lo dijo el rey Benjamín; “a fin de retener la remisión de vuestros pecados de día en día, para que andéis sin culpa ante Dios--,quisiera que de vuestros bienes dieseis al pobre, cada cual según lo que tuviere, tal como alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo, y ministrar para su alivio, tanto espiritual como temporalmente, según sus necesidades” (Mosíah 4:26).
 
Aprendamos de la experiencia del profeta Ezequiel y su pueblo, después de que ellos obedecieron esta ley; “Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones” (2 Crónicas 31:10).
 
6. Les invitamos a compartir el evangelio con alguien que no lo conoce y traerlo a las aguas bautismales y de buscar y traer de vuelta a la Iglesia a un miembro que ha dejado de asistir—todo esto antes de la conferencia general en Abril del 2010.
 
Nuestros Queridos Hermanos, el tornar nuestros corazones hacia el Señor es un proceso y no sólo un evento. Ésa es la razón para extender este período de re-dedicación por tres meses, con la esperanza y confianza de que llegará a ser algo permanente en nuestras vidas. Así llegaremos a ser verdaderamente el Pueblo del Señor y gozaremos siempre de la presencia de su Espíritu.
Nosotros, en la presidencia de área, sabemos que el Señor no sólo tiene el poder, sino también el deseo de bendecir a los miembros de la Iglesia y a todos los que viven en esta tierra escogida y favorecida del Señor. También, cada uno de nosotros sabemos que para poder pedir y obtener las bendiciones que tanto anhelamos tener, el Señor requiere que seamos un pueblo obediente y santo. Les testificamos que si continuamos o empezamos el proceso de arrepentimiento, obediencia y santificación, las bendiciones que buscamos serán nuestras.
 
Que el Señor así les bendiga,
 
La Presidencia de Área México

 



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